Un sueño se hace realidad.
Después de años ejerciendo la abogacía y dedicándonos a la enseñanza, Tony y yo decidimos dar un giro a nuestras vidas y embarcarnos en una nueva aventura: comprar un viñedo en la hermosa tierra de Chile.
Todo comenzó con nuestro amor compartido por el vino. Tony, con su habilidad para desentrañar casos complejos, encontró consuelo en los intrincados sabores de un Cabernet Sauvignon bien elaborado. Por mi parte, tras años dedicándome a formar a jóvenes mentes en las aulas, descubrí un nuevo aprecio por el arte que se esconde tras cada sorbo de un fresco Sauvignon Blanc. Nuestro amor por las vistas de los viñedos y el clima acogedor en el que florecen las uvas, junto con el arte y la gastronomía que acompañan a la cultura del vino, consolidaron nuestro sueño de disfrutar de la vida en los viñedos.
Nuestro viaje hacia la adquisición de un viñedo en Chile no fue una decisión impulsiva, sino más bien la culminación de años dedicados a soñar, planificar y saborear cada gota de experiencia a lo largo del camino. Nos sentíamos preparados para el mundo de la vinicultura y ansiosos por cambiar los maletines y las pizarras por viñedos y barricas. Así que comencé a estudiar viticultura y enología en la Universidad Tecnológica de Texas, sabiendo que la formación era esencial para nuestro éxito futuro. Nuestra búsqueda nos llevó años y nos llevó a innumerables viñedos en diversos lugares —Italia, Francia, California, Argentina— hasta que finalmente encontramos nuestro lugar en Chile.
Mientras caminamos entre las hileras de nuestro viñedo, no podemos evitar maravillarnos por lo lejos que hemos llegado. Desde los tribunales y las aulas hasta las terrazas bañadas por el sol de nuestro propio viñedo, nuestro viaje ha sido sencillamente extraordinario. Por eso brindamos por las coloridas puestas de sol de Chile, sabiendo que hemos encontrado nuestro paraíso entre las viñas.
Brindemos por Viña Invictus, donde los sueños se convierten en realidad, sorbo a sorbo. 🥂. —Kristen